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La calificadora de riesgos Moodys advierte sobre la existencia de un escenario político a nivel mundial impredecible que llevará a un desaceleración del crecimiento, agravará cuellos de botella estructurales de larga data e incrementará el riesgo de shocks económicos o financieros.

 

Por todo esto, la agencia determinó ayer la rebaja de "estable" a "negativo" el panorama de la deuda soberana global en 2020.

En un informe difundido ayer, Moodys señala que "el escenario político doméstico y global crecientemente confrontativo pasó de ser un catalizador para el riesgo colateral a un impulsor de menor crecimiento y elevado riesgo de shocks".

La agencia advierte que la escalada de tensiones comerciales globales y regionales aumentan los riesgos de turbulencias económicas y financieras, mientras que el debilitamiento de los organismos multilaterales menoscaba la capacidad de los legisladores de lidiar con esos shocks.

Moodys también apunta a un resurgimiento de movimientos "populistas" en muchas economías avanzadas y algunos mercados en los últimos años, que rechazan las políticas ortodoxas y el multilateralismo, y cuyas políticas crean fricciones que terminan sobrepasando las fronteras y transforman el riesgo doméstico en riesgo geopolítico.

El ejemplo más patente es el de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Pero en la evaluación de la calificadora también se incluirían la disputa entre India y Pakistán, las tensiones en el Golfo Pérsico y el Brexit. Ya a nivel regional, se sumarían el estallido social en Chile, la crisis en Ecuador y la "pueblada" y posterior golpe de Estado en Bolivia.

"En América Latina, el incremento de las demandas sociales en contra de un escenario de ralentización del crecimiento económico y alta inequidad salarial están acotando el espacio para que la adopción de reformas fiscales que sostengan el crecimiento y las finanzas públicas", señala el informe de Moodys.

 

La agencia destaca que en Argentina, el default que disparó la victoria del "candidato populista", Alberto Fernández, dejó al descubierto otra vez la debilidad de las instituciones legislativas del país.

Moodys ubica a nuestro país en el grupo de los que están más expuestos a shocks financieros producto de abultados déficits de cuenta corriente y una mayor dependencia de capitales externos.

La agencia prevé que los flujos de capitales hacia los mercados emergentes van a continuar bajo presión en 2020 y más allá.

Además señala que el sentimiento de los inversores respecto de un gran número de mercados emergentes se deterioró, en particular hacia Argentina y Turquía, que están en el medio de un proceso de ajuste de sus dificultades macroeconómicas.

Según Moodys, el crecimiento global va a mantenerse por debajo de su tendencia y cualquier recuperación será superficial y frágil.

 


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