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Habría más incentivos desde el Gobierno. El kirchnerismo se ha caracterizado, a lo largo de toda su gestión, por estimular el consumo. Y se espera que, de cara a las futuras elecciones, esto se potencie. Esta política tuvo réditos claros, como la fuerte reducción de la tasa de desempleo -de 25 puntos en mayo de 2002 a 7,5 puntos en el segundo trimestre de 2014- hasta el gran triunfo en las elecciones de 2011 -54% de los votos y 37 puntos de brecha con el segundo-. Pero tuvo también fuertes costos colaterales: el más notorio, la creciente inflación. Al hacer un repaso sobre lo sucedido a lo largo de 2014, se observa que se está concluyendo el peor año en la evolución del consumo masivo desde la salida de la crisis 2001/2002. Del mismo modo, no puede dejar de observarse que, sin embargo, la dinámica de los mercados continúa siendo "razonable" en la mayoría de los sectores económicos. En buen romance, "es cierto que cae el consumo, y que en ciertos productos y servicios lo hace de manera notoria. Del mismo, es cierto que, aún tolerando caídas importantes, todavía los volúmenes de venta muestran valores relevantes", según consigna en un análisis para el diario Perfil el experto en consumo Guillermo Oliveto. "Según la reciente investigación a nivel nacional que realizamos en Consultora W junto con Trial Panel, el 86% de la gente dice estar recortando sus gastos, el 70% plantea que este año disminuyó su poder adquisitivo, y el 50% se manifiesta preocupado por su situación laboral. Todo eso conduce a que el 76% diga estar preocupado, el 57% triste, y el 56% cansado", explica el experto. "El clima social claramente no es el mejor. La frase que mejor expresa el origen de buena parte de estos sentimientos, y que relevamos en nuestras investigaciones cualitativas, es la plata no alcanza. Este será el primer año de toda la gestión kirchnerista en el que haya una pérdida del poder adquisitivo real: al menos de 5 puntos. Y también será el primer año en que caiga la venta de alimentos: entre 1,5% y 2%", recalca. Sin embargo, de cara al 2015, para Oliveto "es plausible pensar que, de algún modo, el Gobierno va a intentar estimular nuevamente la demanda. Habrá que ver cómo y con qué recursos. Si esto sucediese, podemos imaginar un consumo que el año 2015 no viva un boom como en 2011 -por lo tanto tampoco tendría el mismo impacto en la elección-, pero tampoco una contracción como en 2014". "Quizás resulte algo similar a 2013: un año de crecimiento moderado, pero crecimiento al fin. Que, comparando con los descensos de este año que concluye, sería percibido como un cambio positivo", agrega. Como contrapartida, si se complicara el panorama -principalmente por la crisis con los holdouts- y la economía cayera 3%, para Oliveto, "el consumo de 2015 sería como el de 2014 o aún peor". Sin embargo, el experto prefiere inclinarse "por la primera opción". En este sentido, señala que los recientes anuncios de extensión para 2015 de los programas de "Precios Cuidados" o de "Ahora 12", la reducción del 5% en el precio de la nafta, y la aparente intención de mantener el dólar como ancla sin una brusca devaluación que dispare nuevamente la inflación, permitiendo de ese modo que se recupere el poder adquisitivo en dólares de la población, "hacen pensar que la política económica se encamina en ese sentido". "Si fuera así podemos esperar que el consumo de alimentos, bebidas, alimentos y limpieza oscile entre 0 y 1,5%. Lo que suceda con los bienes durables (autos, motos, electrodomésticos, tecnología), dependerá no sólo de la demanda, sino sobre todo de la oferta: si habrá más dólares para que pueda haber más productos disponibles para vender", concluye.

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